Sobre nosotros
Descubre de dónde venimos
Nuestra historia
En 1963, Curt Arne Bergsten, embarcó en un carguero rumbo a conocer mundo, donde desempeñó su profesión como cocinero. Durante dicha aventura visitó más de 30 países, entre ellos México, donde quedó prendado de su gastronomía. Su ambición hizo que en su vuelta a Suecia quisiera aprender sobre esta cultura gastronómica y crear negocios con sus recetas. En 1992 llegó a Torre del Mar y el 15 Octubre Caramba abrió sus puertas por primera vez en un pequeño local de Plazamar, cuya pretensión nunca fue imitar o copiar los sabores del otro lado del charco, sino crear una cocina propia, con su seña de identidad, y adaptado a los gustos de aquí.
Hoy por hoy Caramba continúa siendo un negocio familiar, después de pasar por diferentes emplazamientos, continúa situándose en Torre del Mar, junto a la azucarera y la tenencia de alcaldía, como un referente en el pueblo que lo vió nacer hace más de 30 años.
Nuestra esencia continúa siendo la misma que en aquel entonces: ofrecer una cocina personal compartiendo el gran sabor y variedad que nos aporta México. No nos identificamos como cualquier restaurante mexicano, ya que nuestras recetas son únicas, por tanto, no hay otro como nosotros.
Última actualización: El pasado 23 de Noviembre de 2025 Caramba cerró sus puertas para siempre. Tranquilos, nada malo ha pasado, simplemente hay momentos de la vida en los que hay que tomar decisiones y esta fue la que le tocó a Caramba. No prometemos no volver, pero tampoco prometemos hacerlo y menos mientras la situación sea esta, pero os recomendamos seguirnos en redes sociales, ya que si algún día decidimos volver avisaremos por ahí. Además, hay alguna idea para que no tengáis de despediros para siempre, y si queréis saberlo, lo mejor será que nos busquéis en Instagram y Facebook.
Finalmente, dar las gracias si has llegado a leer esto, ya que sin nuestros clientes, Caramba nunca habría llegado a ser tan querido como lo es. Ese cariño nos lo habéis transmitido y nos vamos con la alegría de haber podido conoceros, haberos podido servir y hacer pasar un buen rato. Nos marchamos habiendo visto a algunos nacer, crecer e incluso traer a vuestros hijos. Somos tremendamente afortunados, y aunque sepa a poco,
GRACIAS POR TODO